Se acerca el mes de Julio y con él la fiesta entre las fiestas: San Fermín.
Unas fiestas vividas y veneradas por uno de los Nobeles literarios: Ernest Hemingway en su obra Fiesta.
Poco podía imaginar Hemingway lo mucho que su novela Fiesta iba a aportar a Pamplona y a los Sanfermines y a Navarra por extensión.

Hemingway, amante de la fiesta, del exceso y de la vida, refleja y perpetua rincones y establecimientos de Pamplona, entre ellos el Hotel La Perla o el Café Iruña, donde le gustaba reunirse en tertulia con su grupo de amigos.

Representante de la que en literatura se conoce como Generación Perdida, Hemingway supo encontrar en Navarra su refugio. En la quietud y sosiego de las cumbres pirenaicas, pescando en los remansos y cascadas del río Irati junto a la Fábrica de Armas de Orbaiceta, en Arive y Artozqui y reponiendo fuerzas después en el apacible Hotel Burguete de la pequeña localidad navarra con el mismo nombre, al son del viejo piano, todavía presente en el salón del mencionado hotel y grabado, ya para la posteridad, con su propia firma.

Pamplona será el lugar elegido por Jake Barnes, el protagonista de Fiesta y su grupo de amigos desencantados escritores, bebedores incansables y hastiados aristócratas en torno a una mujer fatal perdida y extasiada por los toros y los toreros.
Pamplona y los Sanfermines, serán durante los días que dura la fiesta su cobijo, como lo fue para el propio Hemingway durante los sucesivos años que, fiel a la cita, acudió a la capital navarra a vivir con desenfreno la fiesta, su Fiesta.